Organización territorial del estado



España provincial de 1850

La organización contemporánea hasta 1978

Bandera de la Primera República

En el siglo XIX el ministro de Fomento Javier de Burgos realizó una nueva división provincial (1833), que coincide prácticamente con la actual. El objetivo era acabar con la caótica organización borbónica y con la tendencia a la autonomía de los antiguos reinos, borrando sus límites territoriales. Organizó el territorio en 49 provincias, que en 1927 fueron 50 al dividirse las islas Canarias en dos provincias. Cada provincia tenía una ciudad como capital y la misma administración, facilitando la intervención del Gobierno en ellas y el centralismo.

Éste se completó con la supresión de buena parte de las peculiaridades institucionales de Navarra y el País Vasco como represalia por su participación en las guerras carlistas.

Las regiones se convirtieron en simples referencias para el estudio de ciertos rasgos paisajísticos, económicos o folclóricos.

No obstante, el sentimiento de pertenencia regional pervivió. Así, en la Primera República (1873-1874) se proyectó un Estado federal organizado en regiones con competencias de gobierno. Pero no se llevó a la práctica ante la breve duración de la República.

Segunda República

Tras ella, la Restauración de la monarquía abrió un periodo de intensa centralización. Como reacción surgieron distintos movimientos regionalistas, sobre to

do en Cataluña, País Vasco y Galicia.

En el siglo XX, la Segunda república (1931-1939) declaró que España era un estado integral compatible con la autonomía de los municipios y regiones. Así, durante este

periodo y la Guerra Civil, Cataluña, el País Vasco y Galicia pidieron y plebiscitaron afirmativamente proyectos de estatuto de autonomía. Las dos primeras consiguieron su aprobación, mientras que en Galicia lo impidió la Guerra Civil.

Bandera franquista

Después del conflicto, el franquismo implantó un Estado unitario; abolió los estatutos de autonomía vasco y catalán; reprimió el nacionalismo al identificarlo con el separatismo, e imp0uso una estricta centralización basada en la provincia, con muy pocas excepciones. No obstante, no pudo acabar con las aspiraciones nacionalistas que, tras su muerte y el restablecimiento de la democracia, cristalizaron en la formación de un Estado descentralizado.

Organización actual

La organización político-administrativa actual es la propia de un Estado descentralizado, que reparte la toma de decisiones en tres divisiones territoriales con capacidad de autogobierno en los asuntos de su competencia:

El municipio es la entidad territorial básica, Su función es prestar servicios a los vecinos, más variados cuanto mayor es su población. El gobierno y la administración municip0al corresponden al ayuntamiento, integrado por el alcalde y los concejales. Los concejales se eligen por los vecinos del municipio por sufragio universal y el alcalde es elegido por los concejales.

La provincia es una entidad territorial local formada por una agrupación de municipios. Su función es fomentar los intereses provinciales, prestar servicios de ámbito provincial, coordinar los servicios de los municipios y cooperar con ellos. El gobierno y la administración provincial corresponden a la diputación, integrada por un presidente y diputados, Los diputados es escogen entre los concejales electos y estos, a su vez, eligen al presidente.

La comunidad autónoma es una entidad territorial formada por provincias limítrofes, territorios insulares, o provincias con entidad regional histórica, dotadas de autonomía legislativa y capacidad de autogobierno sobre los asuntos de su competencia. Mientras que los municipios y las provincias ya estaban creados a la muerte de Franco, las comunidades auotónomas tuvieron que constituirse a lo largo de un complicado proceso.

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