EL ANTIGUO RÉGIMEN: ESPLENDOR Y CRISIS

La razón fundamental para estudiar este apartado inicial es ver el mundo de donde partimos y con el cual rompen tanto la Revolución Francesa como la Revolución Industrial.
Es de destacar que la Europa del Antiguo Régimen como sistema político, social y económico se encuentra sumida en un estancamiento y en una profunda crisis en todos los niveles y las revoluciones (liberal y económica) la harán desaparecer y ser sustituida por la Europa de régimen liberal, parlamentario e industrial, antecedente inmediato de nuestro mundo actual.

¿Qué es el Antiguo Régimen?

El Antiguo Régimen es un sistema político, social y económico por el cual una minoría privilegiada –nobleza y clero- ostenta todos los cargos públicos y no paga impuestos, mientras que la inmensa mayoría de la población –el tercer estado- paga los impuestos y no goza de ningún tipo de privilegio. En lo político se dan las monarquías absolutas, el rey tiene un poder absoluto aunque en el siglo XVIII esté influido por las ideas de la Ilustración (despotismo ilustrado) y sólo busque el bienestar de sus súbditos. En lo económico la burguesía es el verdadero motor de la economía, tiene el poder económico, pero aspirará a tener el poder político, y eso sólo se puede conseguir por la fuerza (revolución).
El Antiguo Régimen se da en Europa durante la Edad Moderna, es decir, en los siglos XVI, XVII y XVIII. Durante estos tres siglos todavía perviven, sobre todo en lo social y económico, muchos rasgos propios de la Edad Media. Su fin llegará con las revoluciones liberales o burguesas y con la revolución industrial y tras él se inicia el régimen liberal y la Edad Contemporánea

1. La desigualdad social: los estamentos.

La división de la sociedad en tres estamentos surge en la Edad Media, en pleno feudalismo, cada uno de estos estamentos tiene una función en la sociedad, el clero rezar por todos, la nobleza defender a todos y el tercer estado trabajar para alimentar a todos.
Aunque estas ideas medievales se han suavizado mucho durante estos siglos que tratamos, la división en estamentos se va a conservar. Dos de estos estamentos (nobleza y clero) se denominan privilegiados: no pagan impuestos, son dueños de la tierra y acaparan los cargos públicos, tienen a gala no trabajar…; por el contrario el tercer estamento (tercer estado) es la clase trabajadora y dentro de esta clase trabajadora distinguimos a la burguesía y al campesinado; pagan fuertes impuestos, no son dueños de tierras y son los que generan riqueza y sobre los que se asienta el Estado (el Estado vive de los impuestos que recauda a la clase trabajadora). El nacimiento es el que marca a qué estamento se pertenece, y el pase de un estamento a otro es muy difícil, la movilidad social es muy rígida.

El clero.

Constituye el primer orden de la sociedad. Forman parte de la clase privilegiada, ya que son muchos los privilegios que conserva: leyes propias y derecho a administrarse justicia escapando a los tribunales reales; exención tributaria (no pagan ningún impuesto), de manera voluntaria entregan al rey una cantidad simbólica al año; al ser letrados acaparan muchos cargos públicos; a través de donaciones de los reyes, los nobles y el pueblo llano han formado un enorme patrimonio que no paga impuestos (manos muertas); se encargan de la enseñanza, reproduciendo su forma de ver la sociedad, una sociedad desigual.
A menudo el clero tiene lazos muy importantes con la nobleza, los hijos segundones de los nobles ingresan en la Iglesia en calidad de obispos … En cuanto a su relación con la monarquía es una relación doble, por una parte en los siglos XVI y XVII la Iglesia justifica el poder de los reyes a través de la religión (monarquía de origen divino) pero en el XVIII se va a producir un enfrentamiento porque algunos reyes querrán reducir el poder de la Iglesia.

La nobleza.

Junto con el clero forman el 2% de la población y poseen más del 70 % de la tierra. Aunque en la Edad Media su función era exclusivamente militar, en esta época se han refinado y muchos han abandonado las armas. Además de la exención de impuestos gozan de otros privilegios: derecho a llevar espada; en sus tierras, a veces, administran justicia, en algunos casos dictan penas de muerte; ocupan cargos públicos en la corte.
En cuanto al origen de la nobleza añadamos que se puede llegar al estamento nobiliario por dos vías, o bien por nacimiento –nobleza de sangre- o bien por ser ennoblecido por el rey para agradecer los servicios al Estado –nobleza de servicio-. Entre sus miembros hay notables diferencias, no es lo mismo un duque que un miembro de la baja nobleza que, a menudo, se muere de hambre aunque, eso sí, goza de prestigio social.

El tercer estado.

Forma el estamento no privilegiado, es la gran masa trabajadora y la que paga impuestos al rey. Entre sus miembros hay grandes diferencias. En la ciudad. En general las ciudades escapan al control y a la influencia de los nobles, están habitadas por burgueses y artesanos, si bien son los burgueses los que suelen tener el poder político urbano. La burguesía es el grupo social más potente desde el punto de vista
económico, se dedican a las finanzas, al comercio y son los dueños de talleres y manufacturas. Dentro de la burguesía podemos distinguir entre la alta, la media y la baja burguesía, la alta estaría formada por los grandes banqueros, ricos comerciantes… la media por los profesionales liberales (médicos, abogados…) y la baja, principalmente, por los dueños de pequeños negocios. Desde el punto de vista económico tienen todo el poder y aspirarán a conseguir también el poder político. La máxima aspiración de un burgués es lograr el ennoblecimiento, eso se producirá o bien al servicio del rey, o bien comprando el
título nobiliario, o casándose con miembros de la nobleza arruinada.
En el campo. En el campo vive entre un 85 y un 90 % de la población, la sociedad del Antiguo Régimen es una sociedad eminentemente agraria y hasta que no se produzca la Revolución Agrícola e Industrial no se va a producir el éxodo a las ciudades. Dentro del campesinado hay grandes diferencias, algunos, los menos, son dueños de la tierra que trabajan, otros son aparceros y trabajan las tierras de otros a cambio de la mitad de la cosecha, la mayoría trabaja las tierras del clero o de la nobleza a cambio de una elevada renta que, en caso de malas cosechas, les impide casi sobrevivir, otros son jornaleros,
dueños exclusivamente de sus manos… Por si fuera poco, además de la renta, la mayoría tiene que pagar el diezmo a la Iglesia, un 10 % de la cosecha para agradecer a Dios los beneficios; los nobles y el rey imponen también a sus campesinos otros impuestos sobre diversos productos: tallas, gabelas, pago por utilizar un horno o un puente.

2. Los sectores productivos.

La agricultura.

Sigue siendo la base de la economía y la posesión de la tierra se sigue considerando un prestigio social. Entre el 80 y el 90 % de las tierras seguían estando en manos de los estamentos privilegiados (clero y nobleza) que, lógicamente, no las cultivaban, se las entregaban a los campesinos a cambio de una renta fija y ellos vivían realmente de esas rentas sin interesarles para nada la productividad de las tierras y la mejora y el aumento de la producción a través de inversiones.
Por si fuera poco las técnicas casi no habían cambiado desde la Edad Media, se seguía dando la rotación trienal y el barbecho con lo cual una tercera parte de la superficie no se utilizaba; además, aunque cada campesino tenía su parcela en cada una de las tres partes que rotaban, no había límites entre ellas, todas se cultivaban juntas por la comunidad y los beneficios se repartían entre el número de propietarios a partes iguales.
Las malas comunicaciones eran las causantes de que no existiera un mercado nacional integrado y cada comarca vivía de una manera autárquica, para sobrevivir producía de todo sin depender para nada del exterior.

La industria.

Era un sector productivo marginal. En las ciudades seguían funcionando los gremios y la organización gremial no introducía la idea de beneficio y competencia (ideas capitalistas). Desde el punto de vista tecnológico poco se había avanzado con respecto a los siglos medievales y todo se seguía haciendo a mano. En algunos lugares se introducen algunas formas económicas capitalistas, en el campo, lejos de la rígida organización gremial, algunos comerciantes entregaban la lana en bruto a las mujeres y la recogían elaborada. Pero, con todo los rendimientos eran escasos. Si existían talleres estos solían ser
negocios familiares de escasa importancia. El único intento serio de crear industria eran las manufacturas reales, por primera vez los trabajadores se reúnen en edificios especiales para producir una serie de productos y la organización se parece a una fábrica, el problema es que no hay casi máquinas y que los productos elaborados no se destinan al mercado sino a abastecer los palacios reales de espejos, tapices, lámparas, muebles… desde el punto de vista financiero son poco rentables y suponen una carga para el Estado.

El comercio.

Sigue siendo como en etapas anteriores, no se ha producido todavía la revolución de los transportes y de las vías de comunicación. El comercio se centraba en las grandes ciudades y en las zonas costeras y estaba en manos de la burguesía que se enriquecía con estas actividades, aunque los impuestos que tenían que pagar eran excesivos: aduanas interiores, peajes, pago por pieza transportada… una de las reclamaciones económicas de la burguesía será la eliminación de este tipo de tributación.

Esplendor y crisis del Antiguo régimen

Desde finales de la Edad Media muchos reyes europeos han unificado sus reinos y el poder real ha salido fortalecido, a lo largo del siglo XVI se dará lo que se llama la monarquía autoritaria, el rey tiene un poder muy fuerte y se apoya en todas las instituciones del Estado (ejército, burocracia, diplomacia…). En el XVII el poder del rey se fortalece todavía más se da la monarquía absoluta, el poder real  prácticamente no tiene límites e incluso algunos teóricos justifican este poder diciendo que proviene de Dios y que el rey es el representante de Dios en la tierra, la monarquía absoluta es “querida por Dios”. En el siglo XVIII, el siglo de la Razón, la manera de justificar el poder de los reyes ya no es a través de la religión sino a través de teóricos que dicen que el rey gobierna por un pacto con sus súbditos. Las ideas de la ilustración influirán en los reyes y el objetivo de su gobierno será satisfacer las necesidades de su pueblo, (todo para el pueblo pero sin el pueblo); pero no nos engañemos, el poder del rey sigue siendo igual de absoluto que en la etapa anterior. Es también en el siglo XVIII y con la ilustración cuando surgen las ideas que a la larga acabarán con ese poder absoluto del rey y que serán la base de las revoluciones liberales: la idea de parlamentos, división de poderes, democracia, igualdad de los hombres…

Como prototipo de rey absoluto siempre se pone como ejemplo a Luis XIV de Francia, el rey Sol. Su poder realmente era muy fuerte, se basaba en la recaudación de impuestos y con esos impuestos financiaba su gobierno personal, un ejército poderoso, un cuerpo diplomático en los países extranjeros, la justicia se hacía en su nombre y con el dinero público se pagaban a los jueces… En apariencia no había nada que no escapara a su control, era tal su poder que él mismo se identificaba con el Estado (El Estado soy Yo). En vísperas de la Revolución Francesa reina en Francia Luis XVI, monarca que sigue siendo
absoluto, pero contra su absolutismo se levantaron los revolucionarios.

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