Siglo XIX

Ideales de la Ilustración y revolución francesa

La Ilustración del siglo XVIII fue un movimiento de intelectuales que se atrevieron a conocer. Estaban grandemente impresionados por los logros de la Revolución Científica y, cuando usaban la palabra razón —una de sus favoritas—, estaban abogando por la aplicación del método científico a la comprensión de la vida entera.

Las guerras religiosas y la intolerancia de los siglos XVI y XVII habian disgustado tanto a los intelectuales, que estaban abiertos, e incluso impacientes, de abrazar las nuevas ideas. Mientras los grandes científicos del siglo XVII habían creído que su trabajo exaltaba a Dios, los intelectuales del siglo XVIII interpretaban sus conclusiones de manera diferente y le volvían la espalda cada vez más a la ortodoxia cristiana. En consecuencia, la vida intelectual europea del siglo XVIII se vio marcada por la aparición de la secularización, que ha caracterizado la mentalidad occidental moderna.

Se puede decir entonces, que la Ilustración surge y se difunde bajo una consigna que reúne a todos los grandes pensadores europeos. Se abandona el orden basado en Dios y se instaura un orden basado en el hombre.

Impulsaron las ideas de la:

– Libertad del hombre para pensar, expresarse, trabajar, estudiar y crecer.

– Igualdad

– Fraternidad

– Sus Derechos y obligaciones en la sociedad.

– Tolerancia religiosa.

Atacó:

-El Poder Divino del Rey

-Los privilegios del clero

-El ocio de la aristocracia.

Eran todas ideas:

– Antiabsolutistas,

-Antimonárquicas,

– No creían en el poder divino del rey.

– Con tendencia a la economía liberal.

Ellos tenían conciencia de que estaban protagonizando un movimiento renovador en el plano ideológico, por lo tanto desearon condensar todo el saber de esa época el varios libros, para que las luces de la razón y de la ciencia se difundieran. A estos libros se los llamó: enciclopedia y su elaboración estuvo a cargo de D’alembert y Diderot.

· Fue la primera obra escrita colectiva.

· Participaron casi la totalidad de los pensadores de la época.

· Su intención era la de difundir una gran cantidad de conocimientos concretos que puedan se usados por aquellos hombres comunes que desean crecer laboralmente.

· Trabajaron durante 25 años mas de 2000 trabajadores.

· Fueron 28 volúmenes y el primero salió en 1751.

· Se vendieron más de 4000 ejemplares.

· Tenía tanta demanda que aparecieron una cantidad impresionante de copias piratas.

· Más tarde salió una nueva edición pero más pequeña a un costo más reducido para aquellos que no tenían acceso por el costo.

· El Papa condenó la enciclopedia porque tiene ideas que atentaban contra el orden político y religioso. Tendía a romper la unidad medieval.

Nombres destacados En Este Movimiento:
Descarte René (1596-1650)

Este filósofo y matemático francés ejerció una gran influencia en el pensamiento europeo del siglo XVIII. Su Discurso del Método, para conducir la correctamente a la razón y buscar la verdad en la ciencias sirvió de fundamento para que los intelectuales europeos tuvieran una profunda confianza en la razón y en la ciencia.

Escribió: El discurso del método, donde explicaba lo importante que es la razón para llegar a conclusiones reales durante la experimentación. Explicó métodos para conducir la razón y llegar a la verdad en la ciencia. Fue el creador del racionalismo, “pienso luego existo”.

Montesquieu:

Escribió: El espíritu de las leyes, donde explicaba lo importante que es separar los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Su intención era que nadie concentrara todo el poder, y además que cada uno controlará al otro, para evitar cualquier abuso de autoridad. También consideraba importante la libertad del hombre.

Rousseau:

Escribió: Contrato Social, y decía que todos los ciudadanos tienen iguales derechos y obligaciones frente al estado. Debían participar en el gobierno por que era soberano, y podía elegir a sus representantes otorgándoles la autoridad. Idea que luego tuvo adeptos en la Revolución Francesa.

REVOLUCIÓN FRANCESA


En Francia, como en toda Europa, se había mantenido durante muchos siglos el feudalismo, lo que producía una profunda desigualdad económica, social y cultural. La monarquía francesa, (en la imagen Luis XVI) como antes la española, se había convertido en una fuerza extraordinariamente poderosa que había arruinado al país en continuas guerras por dominar Europa

Francia sufría una vida social caótica. Mientras que las élites americanas querían, ante todo. mantener una ciudadanía homogénea, las élites francesas exigían una política racional que eliminara el caos social y organizara la vida de la sociedad entera. Mientras que en América el Estado se limitaba a poner de acuerdo a los diferentes parlamentos, en Francia el Estado, las manos del rey, era muy poderoso y ahogaba a la sociedad con impuestos, intervenía un territorio muy unificado, y se esperaba de él que regulara la vida de todos los hombres

La previsión sensata había sido la de una Ilustración paulatina, progresiva; pero el presente puso ante los espíritus ilustrados una situación revolucionaria, para la que no estaban preparados. El antiguo Estado omnipotente se hundió y el vacío debía ser llenado revolucionarnariamente. La razón debía ir por grados, paso a paso, pero la Revolución, por el contrario, no podía esperar. De esta forma se le exigió a la razón ilustrada algo imposible, insensato para ella misma. Por mucho que los fines de la Ilustración fueran las consignas de la Revolución, esta no era el escenario previsto por la propia llustraciòn.

Viendo la difícil situación económica que se asomaba, la nobleza exigió que se llamara a Estados Generales, para el tratamiento de una ley de impuestos. La monarquía prácticamente arruinada económicamente y sin el apoyo de gran parte de la nobleza, estaba en la ruina.

Cuando se reunieron en los Estados Generales (1789), la situación de Francia estaba sumamente comprometida, ya que el pueblo no soportaba más tan penosa vida, y existía un gran descontento social. Como se dijo, las clases sociales existentes en ese momento eran: la nobleza, el clero y la burguesía, pero al contar los votos de la nobleza y del clero, que pertenecían a un estamento privilegiado, superaban en número a la burguesía, y por lo tanto siempre se tomaban las decisiones que a esta sector le convenía. Solucionado este sistema de conteo, el tercer estamento (la burguesía) pudo tomar el control de la situación, y comenzó a sesionar como Asamblea Nacional, y juraron solemnemente que ésta no se disolvería hasta tanto no se logre conformar una Constitución Nacional.

El 3 de Septiembre de 1789, se proclamó la Constitución de carácter moderado, en donde la alta burguesía había logrado prevalecer sus ideales, de negociar con el antiguo régimen, quedando a cargo del poder ejecutivo el rey (Luis XVI), el poder legislativo lo ejerció una asamblea formada por la burguesía y el poder judicial, se compuso de jueces electos. Se estableció que sólo podían votar aquellos que pagaban ciertos impuestos, y de esta manera se pone en evidencia que las banderas de igualdad proclamada por los revolucionarios tenía ciertas limitaciones.

La nobleza de esta manera se vio con sus poderes recortados, lo que los motivó a tratar de crear alianzas y buscar apoyos en otros países con gobiernos absolutista, y de paso tratar de evitar que estos movimientos se expandan a otros reinos, y para ello no había mas remedio que la guerra. Países como Austria y Prusia, atacaron a los franceses en los límites de su territorio y lograron contenerlos, pero los cuidados que tuvieron los países limítrofes con Luis XVI, hicieron evidente de la alianza que existía entre éste y la intervención extranjera, de esta manera el pueblo francés destronó al rey, y luego se lo decapitó. Más tarde fue ejecutada su mujer: María Antonieta. La asamblea nacional fue desplazada y un nuevo cuerpo de representantes reunidos en una Convención, comenzó a dirigir el nuevo gobierno republicano, liderado por la baja burguesía, dependiente del partido jacobino.

El idealismo de los dirigentes de la Revolución prendió con entusiasmo en las clases populares y se transformó a menudo en exaltación incontrolada.

¿La Revolución formaba parte de la propia Ilustración o era más bien una consecuencia de algo ajeno a ella? Los jóvenes revolucionarios, como Marat, Robespierre o Danton, no se vieron a sí mismos como los prudentes ilustrados de la generación anterior, como Voltaire, Hume, Kant o Diderot.

No se vieron como los hombres confiados en la experiencia, sino como los legisladores romanos antiguos, los forjadores de nuevos Estados. No se vieron como los reformadores, que cuentan con mucho tiempo por delante para realizar sus planes, sino como los apocalípticos que tienen poco tiempo, que lo quieren todo aquí y ahora. Es verdad que la llustración no supo ordenar la situación revolucionaria.

En este sentido fracasó históricamente al ser incapaz de ordenar el presente. La Revolución, con su sentido absoluto de la razón política, no fue una consecuencia necesaria de la ideología ilustrada.

Consecuencias de la Revolución Francesa
1-Se destruyó el sistema feudal
2-Se dio un fuerte golpe a la monarquía absoluta
3-Surgió la creación de una República de corte liberal
4-Se difundió la declaración de los Derechos del hombre y los Ciudadanos
5-La separación de la Iglesia y del Estado en 1794 fue un antecedente para separar la religión de la política en otras partes del mundo
6-La burguesía amplió cada vez más su influencia en Europa
7-Se difundieron ideas democráticas
8-Los derechos y privilegios de los señores feudales fueron anulados
9-Comenzaron a surgir ideas de independencia en las colonias iberoamericanas
10-Se fomentaron los movimientos nacionalistas

Napoleón Bonaparte y la expansión de los imperios

El caos social e institucional provocado por la revolución se vio agravado por los intentos de las naciones monárquicas europeas de acallar, mediante ataques militares, los ardores revolucionarios.
En estas guerras que mantiene Francia las últimas décadas del siglo XVIII, destaca un militar y gran estratega nacido en Córcega, recientemente incorporada a Francia, descendiente de la nobleza pero defensor del nuevo orden burgués.
El día 18 de brumario del año VIII de la República (9 de noviembre de 1799) Napoleón Bonaparte, retornado desde la campaña de Egipto, y aprovechando la debilidad política del Directorio Ejecutivo gobernante en Francia, dio un sorprendente golpe de Estado contando con el apoyo popular y del ejército (sabedores de sus hazañas y capacidades en las diferentes campañas de las Guerras Revolucionarias Francesas), junto a algunos ideólogos de la Revolución como Sieyès.

De forma inmediata se preparó la reforma constitucional. Se tomaron medidas para asegurar el orden social en el país, acompañando las medidas económicas con el destierro de los jacobinos, al tiempo que Bonaparte aumentaba su popularidad gracias a estas medidas y a sus continuas apariciones públicas, ejerciendo el papel de salvador de la patria. A pesar de que la República contaba en teoría con tres cónsules, sólo Napoleón llegó a ejercerlo, merced a una truco legal consistente en iniciar el gobierno de los cónsules por orden alfabético (Bonaparte-Ducos-Sieyès).

Con la esperanza de consolidar su puesto, Fouché le sugirió a Bonaparte que la mejor forma de apaciguar conspiraciones sería transformar el consulado vitalicio en un imperio hereditario, el cual, dado que tendría un heredero, quitaría toda esperanza de cambiar el régimen por asesinato. Bonaparte acoge la sugerencia y en 28 de mayo de 1804 se proclama el imperio.

La heterogénea oposición a su gobierno fue desmantelada mediante drásticas represiones a derecha e izquierda, a raíz de fallidos atentados contra su persona; el ejemplo más amedrentador fue el secuestro y ejecución de un príncipe emparentado con los Borbones depuestos, el duque de Enghien, el 21 de marzo de 1804. El corolario de este proceso fue el ofrecimiento que le hizo el Senado al día siguiente de la corona imperial. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 2 de diciembre en la catedral Notre Dame de París, con la asistencia del papa Pío VII, aunque Napoleón se ciñó la corona a sí mismo y después la impuso a Josefina; el pontífice se limitó a pedir que celebrase un matrimonio religioso, en un sencillo acto que se ocultó celosamente al público, una nueva Constitución el mismo año afirmó aún más su autoridad omnímoda.

LA EXPANSIÓN DEL IMPERIO

La guerra fue, para la Francia revolucionaria y napoleónica, un hecho habitual. Desde 1792 hasta 1815 no hubo un solo año en el que no estuviese en guerra con alguno o varios de los estados europeos. Inicialmente, guerra defensiva, frente a Prusia y Austria (1792) y luego (desde 1793), contra la mayoría de potencias europeas, unidas en la Primera Coalición;

El período que nos ocupa no estuvo solamente marcado por las guerras. Junto a las alteraciones de las fronteras europeas como producto de los conflictos armados y de los acuerdos diplomáticos que les siguieron, se produjeron cambios profundos en el ordenamiento político y social de la misma Francia y de los pueblos que sufrieron el impacto de la expansión francesa, de forma directa, al quedar incluidos en los límites del Imperio, o indirecta, sujetos a su influencia o, incluso, obligados a reformarse para resistirla.

En su expansión, la Francia napoleónica llevó mas allá de sus fronteras su modelo político y social, aunque al contacto con otras realidades este modelo perdió parte de sus características en aras de una mejor aceptación. Surgieron así, sobre buena parte de Europa, las bases de una nueva y más homogénea identidad, que, a pesar de sus contradicciones, sobrevivió hasta la derrota militar de Napoleón.

La revolución industrial y el sistema capitalista:

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL


La Revolución Industrial es un periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Inglaterra en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la Historia de la humanidad, desde el Neolítico.

La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por la industria y la manufactura. La Revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transportes y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas más importantes fueron la máquina de vapor y la denominada Spinning Jenny, una potente máquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron enormes incrementos en la capacidad de producción. La producción y desarrollo de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX facilitó la manufactura en otras industrias e incrementó también su producción.

Así es que en la revolución industrial se aumenta la cantidad de productos y se disminuye el tiempo en el que estos se realizan, dando paso a la producción en serie, ya que se simplifican tareas complejas en varias operaciones simples que pueda realizar cualquier obrero sin necesidad de que sea mano de obra calificada, y de este modo bajar costos en producción y elevar la cantidad de unidades producidas bajo el mismo costo fijo.

La invención de la máquina de vapor fue una de las más importantes innovaciones de la Revolución industrial. Hizo posible mejoramientos en el trabajo del metal basado en el uso de coque en vez de carbón vegetal. En el siglo XVIII la industria textil aprovechó el poder del agua para el funcionamiento de algunas máquinas. Estas industrias se convirtieron en el modelo de organización del trabajo humano en las fábricas.

Sin embargo, y a pesar de todos los factores anteriores, la Revolución industrial no hubiese podido prosperar sin el concurso y el desarrollo de los transportes, que llevarán las mercancías producidas en la fábrica hasta los mercados donde se consumían.

Estos nuevos transportes se hacen necesarios no sólo en el comercio interior, sino también en el comercio internacional, ya que en esta época se crean los grandes mercados nacionales e internacionales, en los que las mercancías pueden viajar libremente por el país sin necesidad de pagar aduanas. El comercio internacional se liberaliza, sobre todo tras el Tratado de Utrecht (1713) que liberaliza las relaciones comerciales de Inglaterra, y otros países europeos, con la América española. Se termina con las compañías privilegiadas y con el proteccionismo económico; y se aboga por una política imperialista y la eliminación de los privilegios gremiales. Además, se desamortizan las tierras eclesiásticas, señoriales y comunales, para poner en el mercado nuevas tierras y crear un nuevo concepto de propiedad. La Revolución industrial generó también un ensanchamiento de los mercados extranjeros y una nueva división internacional del trabajo (DIT). Los nuevos mercados se conquistaron mediante el abaratamiento de los productos hechos con la máquina, por los nuevos sistemas de transporte y la apertura de vías de comunicación, así como también, mediante una política expansionista.

EL LIBERALISMO ECONÓMICO

Liberalismo económico: teoría económica cuyo presupuesto fundamental es que la libertad a la hora de producir e intercambiar bienes es la base del desarrollo económico. El liberalismo económico tal como lo definió Adam Smith en su obra La Riqueza de las Naciones (1776) considera inconveniente cualquier intervención del Estado en asuntos económicos. Es la teoría del “laissez-faire”: los gobiernos no deben intervenir ni para regular la labor de los empresarios, ni fijar aranceles para el comercio exterior, ni regular las relaciones entre obreros y empresarios… Es una teoría que cree en la bondad del individualismo: todo hombre que trata de satisfacer sus deseos de riqueza, si es dejado en completa libertad por parte del estado en esta tarea, acaba por contribuir al provecho de toda la sociedad. Es la “mano invisible” del mercado la que conduce a la más correcta utilización de nuestros recursos materiales para conseguir el máximo bienestar social.

Según Smith, cada uno trata de obtener para sí, egoístamente, el máximo beneficio de ese intercambio. Tratará para ello de producir los mejores bienes y de hacerlo lo más barato posible, para ganarle a sus competidores. Como todos los miembros de la comunidad harán lo mismo, el conjunto de bienes existentes aumentará el máximo del que es capaz. Así, sin que nadie lo decida centralmente, a partir de un sinnúmero de decisiones individuales, se obtendrá un máximo u óptimo social. Y todo gracias a “la mano invisible del mercado”. Cualquier intervención del Estado, por más bienintencionada que sea, sólo logra trabar el funcionamiento del mercado, disminuyendo el óptimo social, razonaba Smith, criticando directamente a los mercantilistas. Decía Smith que el gobierno sólo debe tener cuatro deberes:

· la defensa contra la agresión extranjera,

· la administración de justicia,

· el sostenimiento de obras e instituciones públicas que no son rentables para los particulares y

· la defensa de la propiedad privada.

También Smith diferenciaba entre valor de uso y valor de cambio de los bienes. El primero expresa la utilidad de un objeto para quien lo usa, el segundo expresa la capacidad para comprar otros productos. Por ejemplo el agua tiene mucho valor de uso y poco de cambio, mientras que los diamantes poco valor de uso y mucho de cambio

Marx, el socialismo obrero y la conciencia de clase

EL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO


Aunque la industrialización va a producir enormes transformaciones en la sociedad como el crecimiento de la llamada clase burguesa, o el éxodo rural producto de la revolución agraria, sin embargo quizá los dos fenómenos sociales más dignos de estudio sean el espectacular crecimiento demográfico y el nacimiento de una nueva y masiva clase trabajadora formada por los obreros de las nuevas industrias.

La industrialización va a provocar un crecimiento de la población sin precedentes en la historia de la humanidad conocido como la Revolución Demográfica. Los cambios en la industria, la agricultura y los transportes produjeron un aumento espectacular de la riqueza (que se traduce fundamentalmente en una mejor alimentación) que se reflejó en un crecimiento notable de la población que servirá para multiplicar los habitantes de Europa en muy pocos años e incluso para poblar con emigrantes otros continentes.

Los progresos en el conocimiento científico, la agricultura, la industria y la medicina, entre otros factores hicieron posible ese crecimiento que llevó a la población mundial a pasar de poco más de 500 millones en el año 1700, a 2500 millones en 1950. En apenas tres siglos la población del mundo se quintuplicó.

LAS CONDICIONES DE VIDA DE LOS OBREROS


Precisamente en algunas de estas ciudades el crecimiento rápido, desordenado y sin criterios surgirán enormes suburbios superpoblados, sucios y conflictivos donde las epidemias de tifus o cólera se convierten en algo habitual. Estos suburbios surgían muchas veces en torno a una fábrica: estaban formados por los barracones donde vivían los operarios de esa fábrica.

Sin entrar en el conocido debate de si la industrialización mejoró o empeoró las condiciones de vida de los trabajadores, si que puede intentarse describir las situación en la que vivían estos obreros, que puede calificarse en general como muy mala, así como sus condiciones laborales habría que describirlas como espantosas: fábricas sucias, húmedas, oscuras, poco ventiladas y ruidosas (Texto) (condiciones causadas por la presencia en ellas de las máquinas de vapor y por la nula preocupación de los patrones por las condiciones laborales de sus empleados). En estas fábricas poco sanas y peligrosas era habitual que sus obreros pasasen de doce a catorce horas diarias, trabajándose incluso sábados en jornada completa, y domingos hasta mediodía. La concentración de obreros en las fábricas es la que hace posible que estos trabajadores tomen conciencia de su situación y vean que mediante acciones colectivas podrían tratar de mejorar sus condiciones de vida. El factory system se encuentra por tanto en el origen del movimiento obrero.

La industrialización impulsó también el trabajo de mujeres y niños de muy corta edad, pues si antes en muchos oficios la fuerza del trabajador era un factor clave, ahora la fuerza la realizan las máquinas. Los empresarios fomentaron el trabajo infantil y femenino porque mujeres y niños recibían salarios dos y tres veces inferiores a los de los hombres.Para hacerse una idea de las dimensiones alcanzadas por esta explotación basta con citar la existencia de una ley del parlamente británico que en 1833 (The Factory Act, 1833) dejaba la jornada laboral de los niños de nueve a trece años en “sólo” nueve horas diarias, y de trece a dieciocho años el trabajo estaba fijado en diez horas y media (la jornada duraba para ellos doce horas, pero con hora y media reservada para las comidas). Todavía en 1.891, una ley que pretendía luchar contra abusos en la explotación infantil se limitó a elevar la edad mínima de trabajo de los diez a los once años.

Pero a pesar de estos obstáculos legales surgieron diversas formas de asociacionismo obrero sostenidas por las cuotas que pagaban los trabajadores y que pretendían, ante todo, ofrecer protección para los asociados en caso de accidente o enfermedad. A partir de 1.824 las leyes británicas autorizan el asociacionismo obrero que darán origen a lo que podemos considerar los primeros sindicatos de obreros, las llamadas Trade Unions en las que, en principio se unían los trabajadores con un mismo oficio en una localidad. En los años treinta esas asociaciones profesionales y locales se irán uniendo entre sí hasta formar enormes asociaciones que a mediados de siglo agrupaban a cientos de miles de obreros británicos de todos los oficios. La huelga, la negociación colectiva pacífica y, cuando lo permitan las leyes electorales, la participación en política, serán los instrumentos de los que se valdrá el sindicalismo británico para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.

Este temprano desarrollo del sindicalismo en Gran Bretaña es el causante probablemente del escaso éxito que tendrán las nuevas ideologías obreras revolucionarias (el marxismo y el anarquismo) que están naciendo a mediados del siglo XIX. Cuando Marx (líder del socialismo) y Bakunin (líder anarquista) funden la Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T.) en Londres, ésta tendrá un éxito importante en países como Francia y Alemania, mientras que en Gran Bretaña (país donde se fundó) nunca pudo competir con las Trade Unions.

One Comment

  1. Posted 18 mayo 2011 at 1:16 | Permalink

    me gustaraia a prender mas sobre todas las evoluciones y quienes fueron los invetores y como evolucionaron todas esas maqinas


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